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SEP

3 Claves para evitar juzgar a las personas

Redacción AlbertoSardiñas.com

Somos el equipo de AlbertoSardinas.com. Junto con Alberto investigamos sobre los temas que más te interesan para presentarlos de una manera directa y simple, adecuada para que sean fáciles de comprender y rápidos de leer.

Es muy fácil hacerse una opinión de alguien más, o de algo sin conocer todos los hechos, esto es algo que las personas siempre hacen y desde hace unos años para acá, con las redes sociales, estas opiniones no solamente se quedan entre sus conocidos, sino que son expuestas y difundidas en estas plataformas masivas, por lo que se ha normalizado hablar acerca de temas sin conocerlos a profundidad.

Un ejemplo vivo lo tenemos al entrar a los portales webs de noticias, donde podemos ver cómo los lectores dejan opiniones acerca de lo que leen muchas veces dejándose llevar solamente por la información que acaban de leer y sin preocuparse por conocer el contexto o ampliar la información desde otras fuentes. La opinión es algo que se dice a la ligera sin saber las consecuencias que estas pueden tener en aquellos que la lean. Esto puede afectar seriamente la autoestima de los demás.

Debido a la libertad de expresión nos hemos permitido decir y escribir nuestras opiniones a veces expresadas sin un gramo de empatía hacia quienes van dirigidas nuestras opiniones. La libertad de expresión tiene como elemento tomar responsabilidad de las cosas que expresamos, pero ese tema no siempre se toca.
Nuestras opiniones son juicios que emitimos de acuerdo a nuestras propias experiencias, conocimientos, crianza y más. Se trata de la manera en cómo percibimos las situaciones y todo aquello que vemos a nuestro alrededor.

Por ejemplo, si una persona proveniente de Latinoamérica sale de su casa y la temperatura está a 25-28°C probablemente piense que está agradable el día, pero si un canadiense está de vacaciones en un lugar que esté a esa temperatura que recién mencionamos, lo más probable es que diga que está haciendo mucho calor.
Ninguna de las dos personas está equivocada, sino que cada una según su perspectiva tiene una opinión acerca de lo que está frente a ellas. El hecho es que la temperatura es exactamente igual para ambas, pero cada uno tiene una opinión distinta con respecto a este hecho.

Esto no solo ocurre con la temperatura sino con la gran mayoría de las cosas en nuestra vida diaria. Son muy pocas las cosas que podemos decir son blancas o negras, pero los tonos de grises sí que son abundantes.

Sin embargo, a pesar de la diversidad de opiniones que existen, cuando defendemos la nuestra a capa y espada y somos capaces de señalar a otros por lo que nosotros creemos que está mal o es incorrecto, ya esto se convierte en un juicio frontal.

¿Recuerdas alguna vez que hayas pensado que esa chica que está pasando frente a ti no debería estar embarazada y que cometió un grave error? ¿O quizá al ir por la calle te alejas de una persona que tiene demasiados tatuajes porque piensas que consume sustancias prohibidas o puede ser delincuente? Aunque parezcan comportamientos comunes, son maneras de juzgar a otros y al hacerlo estamos construyendo paredes a nuestro alrededor que nos aíslan.

¿Alguna vez alguien te ha dicho que criticas o juzgas demasiado? ¿Por ti mismo te has dado cuenta de que lo que pensabas de alguien resultó no ser de esa forma? ¿Te gustaría cambiar este comportamiento en ti? A continuación te dejaremos algunas claves muy útiles para que puedas evitar juzgar:

– Hazte consciente de que tu opinión es solo eso, una opinión. Está bien que tengas opiniones acerca de las cosas. El problema llega cuando crees que tu opinión es la única válida y la realidad, por lo que el resto de las personas están equivocadas.

Prefiere tener la mente abierta para escuchar y entender otros puntos de vista sin que necesariamente esto signifique que tú debas cambiar el tuyo. Una vez empieces a poner esto en práctica verás cómo te puedes relajar un poco más porque respetas la opinión de la gente y no tratas de imponer la tuya a como dé lugar.

– Reconoce que al juzgar estás alejando a las personas de tu vida. Esto ocurre porque cuando juzgas no te das la oportunidad de conocer verdaderamente a otros, sino que te crees automáticamente que la opinión que te has formado de ellos es correcta, cuando en la mayoría de los casos no es así.

Cuando dejas de juzgar tus relaciones interpersonales mejoran significativamente porque ya las personas no tienen que pasar una serie de filtros -poco objetivos, además- para poder acercarse a ti, sino que puedes conocerlos sin dejarte llevar por los juicios previos y posteriores de ellos.

– Cada persona tiene sus razones. A veces es muy sencillo decir que una persona debió haber hecho algo o dejar de hacer otra cosa, pero no sabemos a ciencia cierta las circunstancias por las que esa persona está pasando.

En vez de juzgar sobre la vida de otros, trata de desarrollar la empatía y de permitir que cada quien tome sus decisiones basadas en lo que consideran más conveniente. Hacer esto te liberará de estrés o sentimientos negativos que ni siquiera deberían corresponderte.

Una de las claves más importantes para dejar de juzgar es permitir que los otros vivan su vida de la forma en que consideren conveniente, así como tú lo haces. Con tolerancia el juicio se desvanece.

Toma en cuenta estas claves, recuérdalas y tenlas presentes porque lo necesitarás para ir realizando los cambios poco a poco. Al principio será difícil y tendrás que estar muy consciente de ellas, pero poco a poco y con la práctica lograrás volverlas parte de tu vida, se trata de un proceso y si quieres tener éxito en dicho proceso, echa un vistazo a estas recomendaciones de Gananci.

Sobre el Autor:
Soy Andrés Gananci, un emprendedor y aventurero apasionado de la vida. Fundé mi primer negocio online con tan sólo 17 años. 12 años después, sigo viajando por el mundo mientras trabajo desde casa.
Editor de gananci.com

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Foto: Archivo 123Rf.com