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ENE

Vampiros energéticos: claves para identificarlo y protegerse de ellos

Alberto

Autor, Conferencista e Influencer en Redes Sociales

Personalidad de Medios, Autor, Conferencista e Influencer en Redes Sociales. Sus seguidores en las redes sociales superan la impresionante cifra de 2,6 millones, lo cual lo posiciona como el locutor de radio en español número uno en seguidores en todo Estados Unidos.

MujerAcostadaBNComo si fuera una aspiradora que barre con todo lo que encuentra en su camino. Así se comportan los vampiros energéticos. Se trata de gente que toma la energía de su entorno para su propio provecho. Algunos tienen esta capacidad y la usan a su voluntad. Identificarlos es sencillo. Por lo general son personas que sólo piensan en ellas mismas y se vinculan con los otros por conveniencia. Suelen acercarse a los demás para contarles sus problemas o pedirles ayuda. Se comportan como víctimas y tratan de provocar lástima.

En otros casos se trata de gente que actúa con superioridad y humilla a quienes tienen en su entorno, criticando sus opiniones y nunca valorando sus aportes. Tampoco faltan los que se encargan de halagar de forma excesiva, buscando inflar el ego de la persona a la que buscan vampirizar. En el fondo, sólo están tratando de estar junto a ellos para ver si pueden sacar algún beneficio propio.

Aunque también hay casos de personas que roban la energía de los otros pero sin tener esta intención. ¿Cómo hacer para identificarlo? ¿De qué modo uno se puede proteger de la influencia de ellos? Entremujeres consultó a Susana Sanchez y Ricardo Carrera, metafísicos y especialistas en terapias de psico-energía asistidas, para que respondan estas preguntas.

¿Realmente es tan usual este tipo de influencia negativa?
El verdadero vampirismo, el energético, es mucho más común de lo que se cree y se produce cuando una persona le roba energías a otra. Cuando se produce de forma consciente es más peligroso, pero también se puede dar de forma inconsciente.

En una entrevista mencionaron que los niños y los ancianos suelen, por distintos motivos, absorber la energía de la gente que está en su entorno. ¿Eso sería un caso de vampirismo inconsciente?

Eso es correcto. Los niños lo hacen, sin querer, porque necesitan mucha energía para llevar a cabo sus actividades. Por eso buscan, de modo totalmente natural, fuentes alternativas que se sumen a la tremenda cantidad que ellos mismos generan. ¡De ahí que canse tanto cuidar niños pequeños!

Los ancianos también toman energía de su entorno pero, a diferencia de los niños, lo hacen para autoabastecerse porque no tienen suficiente. A todos nos ha pasado alguna vez que visitamos a un anciano o anciana y lo encontramos caído y sin energías. Cuando nos vamos, la persona termina viéndose rozagante, y nosotros, exhaustos.

¿Qué otro tipo de personas puede, también, comportarse como vampiro de la energía?
Otro ejemplo clásico es el de los matrimonios con edades muy diferentes.  Tal es el caso de Hugh Hefner, dueño de Playboy. Él mantiene su propia energía vital proveyéndose de la que le aportan sus jóvenes parejas. Y eso siempre tiene efectos rejuvenecedores. En general, en este tipo de parejas no hay víctimas ni victimarios, porque la persona joven acepta ser vampirizada energéticamente, a cambio de un muy buen pasar económico.

En ese caso podría decirse que es una elección, pero cuando no es así, ¿de qué manera uno puede protegerse?
Lo primero es saber que el fenómeno existe. Tener bien en claro que el “no creer” no nos defiende en absoluto de sus efectos nocivos. Tenemos que dejar absolutamente en claro que tanto quien “cree” como quien “no cree” son ignorantes del tema en cuestión. Lo único que cambia en ellos es la buena o mala predisposición frente a ese tema.

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