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DIC

Sin tiempo para los dos

Alberto

Autor, Conferencista e Influencer en Redes Sociales

Personalidad de Medios, Autor, Conferencista e Influencer en Redes Sociales. Sus seguidores en las redes sociales superan la impresionante cifra de 2,6 millones, lo cual lo posiciona como el locutor de radio en español número uno en seguidores en todo Estados Unidos.

ParejaEstabloAl amor no le va bien la prisa. La vida cotidiana, los hijos, las tareas domésticas y demasiadas horas en el trabajo pueden llegar a invadir la relación de pareja hasta tal punto que el espacio reservado para ella desaparezca. Dos personas que se querían pueden convertirse en dos desconocidos si no cuidan su relación, si no dejan espacio para ella, si no se adaptan a los cambios que se plantean con el paso del tiempo. El amor, como todo, evoluciona y se necesita tiempo para construir una historia en común.

La rutina del día a día
Irene y Álvaro han llegado tarde a casa, ambos tienen largos horarios de trabajo. Su hijo Jorge les espera, pues no quiere irse a la cama hasta que llegan. Jorge es una pequeña locomotora que no para quieto y agota a sus padres, que ya llegan extenuados. Irene prepara la cena, baña al niño y lo lleva a la cama.

Jorge, que tiene siete años, no quiere comer, rechaza casi todo lo que le da su madre. De esta forma, las cenas se hacen eternas. También se niega a salir del baño. Irene está deseando que acabe todo el ritual para acostarle, pero su hijo cada día tarda más en dormirse. Antes, se quedaba solo después de leerle un cuento. Ahora no se puede ir hasta que no se queda dormido porque sino, llora. Es su forma de retener más tiempo a su madre. Entretanto Álvaro, que no colabora mucho en las cuestiones domésticas, permanece enganchado a su tableta. Espera a que Irene termine para ver si pueden estar un rato juntos y tranquilos.

Cuando Jorge se duerme, Irene suspira y se deja caer en el sofá junto a Álvaro. Hace poco, y en ese afán por clasificarlo y etiquetarlo todo tan característico de nuestra época, les han dicho que su hijo quizá sufra THDA, siglas de lo que se ha dado en llamar Trastorno por Hiperactividad y Déficit de Atención. Irene mira a Álvaro y le dice: “Nosotros somos los que tenemos un trastorno como padres y como pareja”.

Álvaro le da la razón: “Tenemos que pensar en cómo rescatar tiempo para nosotros solos y para los tres. Debemos replantearnos la vida, no podemos pensar solo en el trabajo. Eres una buena madre y una mujer preciosa, y necesitas descanso y ayuda. Voy a poner todo lo que pueda de mi parte”. Las palabras de Álvaro alimentan el deseo de Irene y acaban haciendo el amor. Ella piensa que ya no le presta la atención sufi ciente.

Lo cierto es que, desde que se ha convertido en madre, está sobrepasada. Irene había mantenido una relación muy distante con su padre, que nunca le dedicó las palabras de apoyo que toda hija necesita de su progenitor. Sin embargo ahora las encuentra en su marido, un hombre que sí sabe nombrar su amor. Se duerme pensando que rescatará siempre un tiempo para estar a solas con Álvaro.

Saber evolucionar
La relación de pareja se alimenta con el tiempo que se comparte. No solo es vulnerable a los acontecimientos externos, sino también a los cambios internos de los in dividuos que la componen. Si no somos conscientes de ellos, podemos conducir la convivencia a un deterioro del que no nos demos cuenta hasta que la incomodidad o el aburrimiento exploten.

En estos cambios internos interviene la repetición de modelos vividos y que reproducimos porque no recordamos la infl uencia que tuvieron sobre nosotros. Ahí están los deseos frustrados o las decepciones que no se toleran. Algo parecido le estaba sucediendo a Irene que, sin darse cuen- inta, se había identifi cado con su padre al poner el trabajo como la prioridad de su vida.

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