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NOV

Perdonar cuando la otra persona no sabe pedir disculpas

Alberto

Autor, Conferencista e Influencer en Redes Sociales

Personalidad de Medios, Autor, Conferencista e Influencer en Redes Sociales. Sus seguidores en las redes sociales superan la impresionante cifra de 2,6 millones, lo cual lo posiciona como el locutor de radio en español número uno en seguidores en todo Estados Unidos.

MujerLagoSi tuviste una experiencia desagradable en que alguien a quien tú creías muy cercano, te traicionó, te hizo sufrir, te defraudó y, encima, el hombre o la mujer no cree haberte hecho nada malo, ¡no te desgastes!

Tampoco te guardes tu rencor, porque eso sólo deja problemas a la larga. Respira profundo. Deja de llorar, pero sobre todo deja de odiar (y déjale los cuentos en donde te enalteces como la víctima para él y para los amigos suyos que se los crean).

Cierra el capítulo y sigue adelante.

Es posible. Y mucho más rápido de lo que crees. Sólo necesitas tomar estos aspectos muy en cuenta:

1. Llora todo lo que tengas que llorar
Llora. Llora, golpea, grita o expresa todo lo que sientas. Un día. No más. Tienes que sacarlo todo para empezar de nuevo. No te preocupes por parecer estúpida o por la inevitable verdad de que no eres tú quien en estos momentos debería de estar llorando. Tú sólo hazlo.

2. No es malo dejarse consentir
No es malo rodearte de la gente que te quiere, rodearte de proyectos y de ideas muy interesantes que te mantengan ocupada. ¡Todo lo contrario! No tienes por qué estar enfocada en eso. (No es malo tampoco postergar tu sesión de llanto para cuando encuentres algún hueco disponible en la gente. Verás que, con el tiempo, se te olvidará.)

3. Así como te hiciste a la idea de un «para siempre,» hazte a la idea de un «jamás»
Si estabas en una relación amorosa, sabrás exacto a lo que me refiero. Nunca creemos realmente en un «para siempre.» Vamos, que es de tontos, eso sólo pasa en las películas. Pero a veces creemos tener la compañía de una persona que vale la pena, que se preocupa por ti y que no te hará daño, siendo que él o ella tan sólo quieren satisfacerse para beneficio propio con todo el valioso cariño que tú, desinteresadamente, les das.

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