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ENE

No sé si quiero ser madre

Alberto

Autor, Conferencista e Influencer en Redes Sociales

Personalidad de Medios, Autor, Conferencista e Influencer en Redes Sociales. Sus seguidores en las redes sociales superan la impresionante cifra de 2,6 millones, lo cual lo posiciona como el locutor de radio en español número uno en seguidores en todo Estados Unidos.

MujerAtardecer2¿Cómo saber si quiero ser madre?
En el imaginario popular existe una creencia muy arraigada: todas las mujeres están preparadas para ser madres. Cuando llega el bebé, su instinto maternal aflora. Sin embargo, en realidad no es así, la maternidad no es únicamente una cuestión fisiológica, sino que también está determinada por otros factores.

Las condiciones económicas precarias, el deseo de hacer carrera en el ámbito profesional o simplemente la falta de disposición para cuidar a un bebé o el miedo a renunciar a la libertad y comodidad de una vida sin cargas familiares son algunos de los aspectos que pueden mermar el deseo de una mujer de convertirse en madre. De hecho, en los últimos años ha surgido una nueva tendencia acuñada con el término “chidfree” (sin hijos por elección). Se trata de parejas que, en cierto momento de sus vidas, han decidido no tener hijos.

Sentimientos encontrados
Aunque hay mujeres que desde siempre han tenido claro que querían ser madres, hay otras que no.  Es en este último caso cuando nos encontramos que la mujer entra en la treintena  y comienza a cuestionarse la posibilidad de ser madre. En este punto es normal que afloren emociones intensas y contrapuestas. Por una parte, suele sentir la presión social, normalmente ejercida por familiares y amigos que le preguntan constantemente cuándo llegará el bebé, sobre todo si se tiene una pareja estable. Además, el reloj biológico también comienza a presionar ya que todas sabemos que después de los 40 años disminuyen las probabilidades de concebir y aumentan los riesgos asociados al embarazo.

Por otra parte, existen problemas que la frenan a dar el paso definitivo. Muchas mujeres aspiran a tener cierta estabilidad económica que les permita hacerle frente a la educación de un niño, otras no desean abandonar su carrera profesional para enfrascarse en el cuidado de un bebé y, finalmente, hay quienes se preguntan si están capacitadas para cuidar y educar a un niño. Estos sentimientos encontrados les hacen dudar. ¿Cómo resolver el dilema?

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