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19

OCT

Los hábitos personales y el amor

Alberto

Autor, Conferencista e Influencer en Redes Sociales

Personalidad de Medios, Autor, Conferencista e Influencer en Redes Sociales. Sus seguidores en las redes sociales superan la impresionante cifra de 2,6 millones, lo cual lo posiciona como el locutor de radio en español número uno en seguidores en todo Estados Unidos.

CorbataParejaEl olor a pies, de una boca mal aseada, del sudor corporal, o bien, el cabello grasoso, son detalles que pueden incomodar a nuestra pareja.

Es increíble la cantidad de personas que se quejan de los hábitos de su pareja y no hacen nada. ¿Será que simplemente logran acostumbrarse? O acaso, ¿el amor lo puede todo?
Medítalo, pero cualquiera que sea la respuesta, no significa que cuando encontramos el amor verdadero debemos olvidar el cuidado de nuestra higiene personal.

Bueno, justamente estos detalles de los que hablamos y su persistencia se deben simplemente al poco cuidado personal y claro que no vemos los efectos negativos que provocamos en las personas que nos rodean, más específicamente de nuestra pareja.

De hecho, tú misma puedes tener un “mal hábito” y no haberte dado cuenta. ¿Crees que tu pareja sea capaz de afrontarte y decírtelo?

Y si tu pareja tiene un hábito no grato para ti, ¿qué harías? Por supuesto que no quieres ofenderlo, además de que mencionarlo podría resultar un tanto humillante y llevar a tensiones y malos entendidos, ¿o no?

Los disgustos más típicos que los consejeros de parejas escuchan son:
– Una barba sin afeitar o “picosa” en los hombres y en las mujeres unas piernas sin depilar.
– Olor desagradable por comida, tabaco, sudor, etc.
– Mal aliento o restos de comida entre los dientes.
– Grasa natural o cremas sobre el rostro.
– Ruidos a la hora de comer o beber.
– Perfume fuerte y penetrante.
– Ropa sucia, rasposa o peluda
– Y aunque no lo creas: no quitarse los calcetines y hasta usar ropa para dormir poco atractiva

Estos son solo algunos ejemplos, que en general responden a prácticas personales que pueden tener escasa importancia para el que los conserva, pero que pueden ser interpretados por el que los capta como falta de delicadeza hacia su persona.

La solución
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