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MAY

Hombres y mujeres: Problemas comunes, soluciones diferentes

Alberto

Autor, Conferencista e Influencer en Redes Sociales

Personalidad de Medios, Autor, Conferencista e Influencer en Redes Sociales. Sus seguidores en las redes sociales superan la impresionante cifra de 2,6 millones, lo cual lo posiciona como el locutor de radio en español número uno en seguidores en todo Estados Unidos.

Piernas1Tomado de: ehowenespanol.com

Los estudios que analizan las diversidades entre el hombre y la mujer tienden a causar controversia porque en varias ocasiones desembocan en hipótesis discriminatorias o afirmaciones hostiles. Muchos profesionales en este campo niegan rotundamente la existencia de diferencias psicológicas, otros afirman que surgen a causa de las sociedades sexistas y algunos las adjudican a cuestiones genéticas. La realidad es que no hay ninguna excusa para justificar o fomentar la discriminación entre géneros. El siguiente artículo busca apaciguar esta discusión y tomarse con humor las distintas soluciones que proponen ambos sexos a los problemas que afrontamos cotidianamente

Perderse al volante
Muchas veces manejamos hacia algún lugar desconocido y del que no tenemos ningún recuerdo gráfico en la cabeza. Pedimos referencias geográficas por tratarse de la primera vez que nos dirigimos a esa locación. Cuando nos aproximamos al destino y caemos en la cuenta de que en realidad estamos perdidos aparecen las diferencias entre las soluciones que emplean los dos géneros. La mujer decide no arriesgarse y pregunta al primero que pueda darle indicaciones para llegar a su destino. El hombre, en cambio, decide hacer homenaje a su orgullo y opta por lograr alcanzar la dirección sin recurrir a nadie, lo que muchas veces significa gastar litros de gasolina y perder varios minutos o incluso horas en la difícil misión.

Se rompió la bombilla de luz
La vida en pareja trae consigo un sinnúmero de situaciones cotidianas que derivan en divertidas conclusiones. Uno de los ejemplos más típicos y comunes se produce cuando explota una bombilla de luz ubicada en el pasillo que conduce a las habitaciones. El hombre puede sobrellevar los días posteriores como si nada hubiese sucedido y convive con la oscuridad hasta que en algún milagroso momento decide cambiar la bombilla. La mujer resolverá la situación de una manera mucho más práctica y veloz: cuando su pareja retorne del trabajo al hogar le pedirá que arregle el desperfecto por lo menos cinco veces hasta que él finalmente se duerma. La mañana siguiente repetirá el proceso hasta que su amado abandone la casa y de ser necesario utilizará sus dotes persuasivos algunas veces más por la tarde. Para no seguir escuchando las reprimendas de su mujer el hombre cambiará la bombilla por una ubicada en la lámpara decorativa del living (es muy poco probable que vaya a comprar otra nueva) y la luz volverá a resplandecer sobre el pasillo.

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