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JUN

Haz lo que amas… antes de que sea demasiado tarde

Alberto

Autor, Conferencista e Influencer en Redes Sociales

Personalidad de Medios, Autor, Conferencista e Influencer en Redes Sociales. Sus seguidores en las redes sociales superan la impresionante cifra de 2,6 millones, lo cual lo posiciona como el locutor de radio en español número uno en seguidores en todo Estados Unidos.

MujerBN1Tomado de: hoymotivacion.com

Prestigio
El prestigio es uno de las mayores trampas en las que podemos caer fácilmente.

El prestigio es el excremento del proceso digestivo del ego de muchas personas a través de la historia, y aceptado sin esfuerzo por cada uno de nosotros -esta frase no es de Aristóteles-

El prestigio es el éxito banalizado.

Si ya es poco común que sepamos realmente cual es nuestra definición de éxito, el prestigio nos desubica, nos atrapa y nos impide acercarnos a cualquier meta.

El prestigio es el serial-killer de tus sueños. Es el que va a hacer que dejes de perseguir una meta a cambio de recibir una satisfacción inmediata.

Es muy fácil caer en él ya que todo lo que nos rodea – programas en televisión, cantantes, actores, y otros grandes maestros del triunfo rápido- nos llevan a creer que lo más importante de la vida es el “éxito fast food“.

Deja que ese sea el reto de otros, no el tuyo.

Una vez más los padres fallan aquí debido a su inclinación por el lado material más que por la felicidad de la persona -desafortunadamente creen que ambos están relacionados- así que el consejo paterno está poco equilibrado. Y no digamos el de la abuela.

Un buen indicador para hacer aquello que amas es pensar en los trabajos y personas que admiras. Ten cuidado al juzgar, ya que tendemos a hacer relacionar peligrosamente la admiración con el prestigio alcanzado.

Plantéate lo que de verdad quieres, como te gustaría llegar a hacer lo que amas. Huye del prestigio como un indicador a elegir.

Las personas jóvenes son las que más fácilmente pueden caer en la trampa de la ambición mezclada con el prestigio: una peligrosa combinación, podrías acabar como Justin Bieber.

Si quieres saber si una persona trabaja sin amar lo que hace, es muy sencillo: basta preguntarle si haría esa tarea sin ganar dinero.

Pregunta a un abogado corporativo si haría ese trabajo que detesta sin ser pagado, o a un cirujano de los que implantan silicona.

Ni el prestigio ni el dinero van a hacer que seas más feliz. Incluso hay organizaciones que se han dedicado a estudiar el nivel de felicidad de las naciones para saber si existe relación entre su nivel de desarrollo y la felicidad.

Una forma segura de acercarte a ser más feliz es disfrutar con lo que haces, entrar en estado de flujo con lo que has elegido entregar tu potencial.

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