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ENE

Envidia, sinónimo de rencor e insatisfacción

Alberto

Autor, Conferencista e Influencer en Redes Sociales

Personalidad de Medios, Autor, Conferencista e Influencer en Redes Sociales. Sus seguidores en las redes sociales superan la impresionante cifra de 2,6 millones, lo cual lo posiciona como el locutor de radio en español número uno en seguidores en todo Estados Unidos.

MujerRubia4Definida por los filósofos griegos como dolor y coraje hacia la buena suerte de los semejantes, la envidia es un sentimiento que se torna nocivo cuando se apodera de la tranquilidad de un individuo. ¿Por qué surge?
Envidia, Rencor, Salud Mental

El término envidia procede del vocablo griego invidere, que significa «ver con malos ojos», pues quien está invadido por ella mira de esta manera cualidades, éxitos o posesiones de los demás, lo cual le lleva a acumular rencor y profunda insatisfacción. Asimismo, el afectado suele ocultar sus emociones y finge no importarle lo que sucede a su alrededor, pues después de todo le resulta vergonzoso admitir que el bien ajeno le inspira gran malestar y, en ocasiones, hostilidad hacia quien consigue reconocimiento.

Sin embargo, hay momentos en que coraje y resentimiento son tan intensos, que el envidioso pierde el control y evidencia actitudes de inconformidad mediante gestos, sonrisa fingida y agresividad, pero cuando se percata de que los demás han notado su desagrado se justifica mediante diversos argumentos, en los cuales va incluida la intención de difamar a quien considera su rival.

Es difícil que alguien no haya sentido envidia a lo largo de su vida, ya que aunque casi nadie lo reconoce hay momentos en los que se anhela lo ajeno, lo que muchas veces suele ser pasajero y servir como estímulo para cumplir los objetivos.

Orígenes
De acuerdo con los especialistas en salud mental, la infancia es la etapa que proporciona los cimientos de la personalidad, carácter y autoestima, por lo que todo acontecimiento que se presente en este periodo, sea bueno o malo, incidirá de manera importante en la adolescencia y adultez.

Entonces, si desde edad temprana los padres enseñan a sus hijos a valorar lo propio, adquirir seguridad en sí mismos y luchar por alcanzar objetivos, es muy probable que los episodios de envidia no tengan la menor importancia. Pero si en lugar de fomentar alta estima en el pequeño, constantemente se le compara con sus hermanos mayores, vecinos o conocidos, llegará un momento en que al sentirse tan devaluado desee ser como otros y poseer lo ajeno.

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