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MAR

En una relación no hay tiempo perdido, solo tiempo invertido

Alberto

Autor, Conferencista e Influencer en Redes Sociales

Personalidad de Medios, Autor, Conferencista e Influencer en Redes Sociales. Sus seguidores en las redes sociales superan la impresionante cifra de 2,6 millones, lo cual lo posiciona como el locutor de radio en español número uno en seguidores en todo Estados Unidos.

Por Anabella Filippi.- Me tomó tiempo entenderlo pero es verdad. Todo lo que nos pasa, sucede por alguna razón. Nada es casualidad.

Todo en esta vida es un constante aprendizaje y no existe eso de “tiempo perdido”, como el que a veces invertimos en una relación sin futuro.

¿Cuántas veces no hemos escuchado de nuestras abuelas que el tiempo es oro y que hay que invertirlo de manera inteligente? ¿Cuántos de nosotros no perdimos tiempo por culpa de ese “no sé qué”?

Creo que desde el principio lo supe, pero me aferraba a la esperanza de que eventualmente todo estaría  bien: Un noviazgo de 10 años lleno de aprendizajes.

Admito que hubo momentos en los que me sentí bien, pero siempre faltaba algo. Tenía un novio complaciente pero poco expresivo. Nunca escuche un “que linda estás hoy” o un “tranquila que todo estará bien”. El nunca entendió que mis necesidades siempre fueron más de cariño y apoyo que viajes a la playa, salidas al cine o beber con sus amigos.

Perdí la cuenta de cuantas veces lo hablamos, de cuantas veces dije lo que esperaba de él; y mil veces le escuche decir que todo mejoraría, que le diera tiempo. Pero siempre fueron cambios temporales. Nunca permanentes.

Terminábamos y volvíamos incontables veces. ¿Por qué volvia con él? ¿Por qué le hacía perder su tiempo y el mio? Tenía tan poca confianza en mi misma que lamentablemente el pagó los platos rotos de mis inseguridades.

No teníamos chispa de amantes. Eramos dos buenos amigos que jugaban a ser novios. Yo por mi parte estaba empeñada en que él tenía que ser mi «forever with».

La falta de motivación hizo que me descarrilara unas cuantas veces… varias veces. ¿Remordimiento? No.

Siempre tuve curiosidad por ver el mundo, sentirme libre. Todo lo soñaba en función de los dos, pero él nunca quiso ser parte de esos sueños. Cuando me sentía encerrada y dispuesta a dejarlo, me venía a la mente la imagen de su cara triste y me retractaba, no daba el paso. Siempre terminaba sacrificando mi propia estabilidad emocional con tal de que él estuviera bien.

El día que terminó nuestra historia (el dia que decidí hacerlo por mi), empecé a creer un poco más en mí. Incluso cuando me faltaba el aire y pensaba que iba a morir, hice el primer contacto con mi yo interior. Ello me permitió ver mi esencia y comencé la búsqueda por saber quién era, qué quería y qué rumbo deseaba tomar en mi vida.

Ahora entiendo que es mejor valorar mi vida y mi tiempo. Nadie me devolverá la juventud que invertí en él. ¿Por qué me costaba tanto acabar con ese relación que sabia estaba muerta? Mi abuela lo llama costumbre.

Si tu pareja no te motiva a ser la mejor versión de ti mismo, ¿vale la pena el tiempo que estás inviertiendo?

¿Tú estás en una relación sin futuro? ¿Por qué no tomas el paso? Mira cómo puedes hacerlo aquí.

Anabella Filippi es administradora de empresas y blogger, puedes seguirla en @BellaFilippi

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