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MAY

El gran peligro de la sobreprotección

Alberto

Autor, Conferencista e Influencer en Redes Sociales

Personalidad de Medios, Autor, Conferencista e Influencer en Redes Sociales. Sus seguidores en las redes sociales superan la impresionante cifra de 2,6 millones, lo cual lo posiciona como el locutor de radio en español número uno en seguidores en todo Estados Unidos.

MadreProtegiendoTomado de: sontushijos.org

Ciertamente cuando alguien tiene un bebé, en ningún momento nadie le da un libro de instrucciones sobre cómo debe ejercer su papel de madre o de padre. Ejercer el papel de padre/madre es en muchos puntos una tarea gratificante pero, vamos a reconocerlo, es también una tarea difícil. El intentar hacerlo bien hace que muchos padres anden preocupados sobre las consecuencias de cada uno de sus comportamientos en la salud de sus hijos, en la salud actual y la salud futura. Pero, lo que si es muy cierto, es que cuando ejercemos ese papel, estamos haciéndolo nosotros como personas. Y, como personas, cada uno tiene su personalidad, cada persona arrastra sus miedos particulares, y puede que también arrastre algunos lastres que ha ido llevando consigo desde la infancia hasta este momento de su vida, hasta su paternidad.

Algunos de estos lastres de la infancia o de su desarrollo como persona, algunas malas experiencias de la vida que se quedan muy marcadas en la cabeza de la persona, son los que hacen que muchos padres/madres elijan como patrón de conducta principal hacia sus hijos la sobreprotección.

Los padres sobreprotectores son aquellos que se sienten totalmente responsables de lo que le pueda ocurrir a su hijo/a. Están constantemente pendientes de sus movimientos. Cuando el niño es todavía un bebé, está totalmente pendiente de si el niño tiene hambre o sed o sueño o… y procura anticiparse a las necesidades que percibe o cree que tiene su hijo. Cuando el niño está probando sus primeros pasos, va continuamente agarrándole, avisándole de todos los peligros de forma incluso alarmista, y constante, retrasando muchas veces que el niño siga probando y reforzando el aprendizaje cómo se dan esos primeros pasitos. Las razones por las que están totalmente pendientes de sus hijos es por miedo a que se pueda caer, a que se pueda hacer daño… En definitiva, quieren evitar que el niño lo pase mal. Cuando el niño empieza a ir a la escuela, están continuamente avisándoles de todos los posibles peligros existentes y de más, les acompañan a todo lo que pueden, son ellos los que resuelven los problemas de sus hijos (ej. si el niño ha tenido un problema con otro compañero, es la madre/padre quien le resuelve el problema, sin dejar que el niño se enfrente a las consecuencias de sus actos, o sin facilitarle que desde pequeño empiece a resolver sus propios problemas). Y cuando los hijos llegan a la adolescencia, continúan intentando controlar todos sus comportamientos, sus entradas y salidas, que hacen y qué no hacen,… limitando a veces tantísimo su libertad que estos chavales se pueden considerar totalmente diferentes a sus amigos. Pueden imponerles una hora demasiado temprana, para evitar el peligro de la noche; pueden impedirles que vayan a excursiones; pueden prohibirles que salgan a un sitio donde van todos sus amigos, y que está probado que es bastante seguro; y, lo que es peor, pueden inculcarles a sus hijos esa excesiva prudencia que, muchas veces, les lleva a tener muchos prejuicios y les lleva también a no disfrutar muchas cosas de la vida por haber desarrollado también ese miedo, etc.

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