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ENE

El "efecto cebolla": cómo entender y evitar las corazas emocionales

Alberto

Autor, Conferencista e Influencer en Redes Sociales

Personalidad de Medios, Autor, Conferencista e Influencer en Redes Sociales. Sus seguidores en las redes sociales superan la impresionante cifra de 2,6 millones, lo cual lo posiciona como el locutor de radio en español número uno en seguidores en todo Estados Unidos.

OjosOscurosSolemos protegernos con una “coraza” cuando algún hecho o circunstancia nos atraviesa, con la creencia de que esta armadura nos protegerá del próximo incidente, golpe emocional o sentimientos negativos.  Así, y a medida que las cosas nos pasan,  colocamos coraza sobre coraza generando el efecto cebolla, una capa sobre otra capa, pensando que nos volvemos “más fuertes”, cuando en realidad sucede todo lo contrario. Es así que las corazas nos permiten mantener la ilusión de amparar nuestras creencias y nuestras emociones.  Es una “ilusión” dado que, en poco de tiempo los demás las detectan.

Pensamos que cuando mas corazas tengamos más protegidos estaremos, esto sería totalmente cierto si estas corazas nos permitieran alejarnos solamente de quienes nos pueden hacer daño y no de quienes también nos aman…

Amurallarse
¿Quién no ha sentido, en algún momento de su vida, miedo a ser descubierto? Queremos ser amados, aceptados, pero sin mostrar debilidad, fragilidad, sin abrir nuestro corazón… Y así nos amurallamos.

Nos aferramos a las corazas porque nos posibilitan, temporalmente, que el otro no descubra nuestro lado oscuro o sombra, pero con el tiempo, los que nos rodean comienzan a detectarla y a desconfiar de nosotros. Solemos crecer con el mandato de que cuando más vulnerables somos, más sufriremos y estaremos más propensos a los ataques de quienes nos rodean.

La condición de tener distintas corazas como capas de cebolla algunas veces ayuda a aumentar la creencia que seremos invulnerables: este paradigma coopera de forma negativa dado que nos relaja, nos hace más propensos a los supuestos ataques del exterior y nos da más argumentos para que la reforcemos. Así, solemos terminar siendo prisioneros de nuestra misma armadura.

Un libro que sabiamente refleja lo que suele ocurrir con estas barreras emocionales es “El Caballero de la Armadura Oxidada”. A través de sus páginas cuenta como un valiente varón sale a rescatar doncellas que no quieren ser rescatadas…

El paso del tiempo hace que no pueda mostrarse tal cual es y se aleje de los que más lo quieren.

Yo, el que todo lo puede
Yo soy fuerte, poderoso. Soy el que tiene una respuesta para todo, armaduras que nos permiten sentirnos con la ilusión de un control de nuestras emociones pero, en el fondo, suelen reflejar el compromiso de cómo nos tratamos y qué queremos controlar en el afuera.

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