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ENE

Cómo sentirse bien cuando todo parece ir mal

Alberto

Autor, Conferencista e Influencer en Redes Sociales

Personalidad de Medios, Autor, Conferencista e Influencer en Redes Sociales. Sus seguidores en las redes sociales superan la impresionante cifra de 2,6 millones, lo cual lo posiciona como el locutor de radio en español número uno en seguidores en todo Estados Unidos.

MujerMirandoLado3A veces, parece que todo va mal en tu vida, tus sueños no se cumplen, las cosas no salen como esperabas, surgen problemas inesperados, tu trabajo está muy lejos de ser el tipo de trabajo con el que soñabas cuando aún eras un estudiante, o tu vida amorosa parece provocarte más penas que alegrías.

Cuando las cosas van mal, es fácil sentirse abatido, frustrado, deprimido o resentido con el mundo, que parece empeñarse en someterte a una injusticia tras otra sin motivo alguno. Todas estas emociones negativas no hacen más que empeorar las cosas. Debido a tu malestar, tal vez seas poco amable con los demás, y ellos te pagan con la misma moneda; o bien no tienes ganas de salir, ni de ver gente, y te alejas de personas que podrían ayudarte a sentirte mejor o aportarte ideas, soluciones o nuevos puntos de vista.

De este modo, puedes acabar entrando en una espiral de negatividad que genera aún más negatividad, y es entonces cuando todo a tu alrededor acaba yendo verdaderamente mal.

Para romper este círculo, por tanto, es importante no dejarte atrapar por todas esas emociones negativa y tratar de mantener tus sentimientos positivos a flote, pues ellos serán tu tabla de salvación en los malos tiempos.

¿Cómo se hace esto?

1. Confía en ti y tu capacidad para cambiar y solucionar problemas. Cuando desconfías de tu propia capacidad para cambiar las cosas, no es raro que te sientas impotente, frustrado y abatido. A veces no encontramos  las soluciones, no podemos cambiar algo o no sabemos qué hacer, pero eso no significa que no vayas a lograrlo tarde o temprano. No dejes de confiar en tu capacidad: piensa que lo que no puedas cambiar ahora, podrás cambiarlo más adelante.

2. Evoca sentimientos positivos. Piensa (y ten presente a menudo) en personas, situaciones, animales de compañía, etc., que generen en ti sentimientos positivos, como amor, gratitud, libertad, compasión, etc. Si piensas con frecuencia en ellos, estarás generando emociones positivas que te aportarán una ráfaga de bienestar instantáneo y te harán afrontar tu día a día con mejor ánimo. Si generas y expresas emociones positivas, atraerás más emociones positivas hacia ti, porque contribuirás a crearlas en los demás.

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