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21 cosas que superé después de la maternidad (Parte 1)

Alberto

Autor, Conferencista e Influencer en Redes Sociales

Personalidad de Medios, Autor, Conferencista e Influencer en Redes Sociales. Sus seguidores en las redes sociales superan la impresionante cifra de 2,6 millones, lo cual lo posiciona como el locutor de radio en español número uno en seguidores en todo Estados Unidos.

MadreBebe11Por Mariana Yanez de Madriz.- La llegada de mi hija Miranda trajo muchos cambios en mi vida, y es que ser mujer y ser mujer y madre son dos cosas diferentes, en el proceso de la maternidad he aprendido no solo a criar a mi hija sino a reconocer mis fortalezas y debilidades, pero, SOBRETODO a saberme capaz de aquello que consideraba imposible. Y desde que soy madre siempre he pensado que los hijos son el motor de arranque de nuestras emociones más profundas, esa gasolina que nos pone modo “turbo” y nos “obliga” a hacerle frente tanto a nuestros miedos como a nuestras expectativas. Aquí, 21 cosas que superé después de la maternidad:

– Aprendí a perdonar más rápido: Y es que volverme olvidadiza entre las tantas tareas que nos lleva ser madres, no me permite enfrascarme en las cosas negativas, y cuando ya recuesto mi cabeza agotada al final del día sobre la almohada, me encuentro mucho más serena para sopesar si tiene sentido o vale la pena guardar rencores sea cual sea la discusión o diferencia que haya tenido con alguien.

– Aprendí que no somos eternos, desde que nació mi hija los momentos más preciados son los que compartimos en familia. La posibilidad de que Miranda por cualquier motivo no tenga la dicha de compartir con un primo, abuelo o tío me hace valorar más cada momento en el que somos afortunados de compartir y disfrutar con los nuestros.

– Superé mi adultez, y esto no significa que no soy responsable de mis actos, significa que he revivido a través de mi hija mi niña interior, y eso te hace la vida mucho más simple y feliz.

– Aprendí a no ser tan dura con mis sobrinos: La frase “espera cuando seas madre para que entiendas” o “te quiero ver cuando seas mamá” es ley de Murphy, no te pongas exigente sino eres madre, porque Murphy te pasa factura.

– Superé la influencia de los demás sobre mis decisiones y actos, solo me basta preguntar: ¿qué va a pensar Miranda si en un futuro supiese lo que dije o hice? Eso es suficiente, lo que opinen los demás me sabe a ñame.

– Superé la infamia de juzgar a otros: Si algo he aprendido en mi maternidad es que TODOS nos equivocamos y que cada quien tiene su forma de criar y hacer las cosas.

– Superé mi auto convicción de ser incapaz: Y no es porque sencillamente no me “creía” capaz, sino que en ocasiones nos invade el miedo a lo desconocido, a dar un salto al vacío, a afrontar nuestro proyectos SOLOS, me curé de la incapacidad, porque fallarme a mí misma era posible muchas veces, pero fallarle a mi hija sin siquiera intentarlo es IMPOSIBLE. Soy capaz DE LO QUE SEA Y POR MI HIJA MUCHO MÁS.

– Superé la indecisión: Y esto ha sido gracias tanto a la falta de tiempo, como a reducir mis decisiones en 2 preguntas: ¿A qué hora?; ¿Miranda puede ir?

– Aprendí a confiar en mi instinto, no importa lo que me digan, nadie mejor que yo conoce a mi hija, y nadie mejor que yo para confiar en mí.

– Superé mi ego y mi vanidad: Esto no significa que me volví descuidada, pero mi meta número uno es que mi hija esté perfecta, mientras que yo puedo estar decente, nótese decente con camisa arrugada, vomitada, jean manchado de comida, etc… Atrás quedaron los largos días de compra, creo que lo más coqueto que me puedo poner es cargar a mi hija!

La segunda parte puedes leerla aquí.

Mariana Yanez de Madriz es mamá y periodista con un máster en medios y arte. También es la fundadora y editora de www.holasoymama.com, puedes seguirla en Facebook, Twitter e Instagram.

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