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ENE

13 errores que cualquier papá comete

Alberto

Autor, Conferencista e Influencer en Redes Sociales

Personalidad de Medios, Autor, Conferencista e Influencer en Redes Sociales. Sus seguidores en las redes sociales superan la impresionante cifra de 2,6 millones, lo cual lo posiciona como el locutor de radio en español número uno en seguidores en todo Estados Unidos.

PadreHijo51. El principal error: no predicar con el ejemplo
Los niños necesitan buenos modelos a seguir y es imposible pretender imponer reglas, límites o buenos hábitos si haces lo contrario de lo que exiges. “Los niños todo lo observan”, señala Leonor Rodríguez, especialista en Psicomotricidad y Pedagogía. “Desde muy temprano se dan cuenta de que los padres no siempre tienen la razón, después descubren que los adultos no son congruentes con lo que piden y de ahí el siguiente razonamiento lógico es simple: si ellos no se saben comportar, ¿por qué yo sí tengo que hacerlo?”. Así, no podemos pedir honestidad, si nos pasamos un semáforo; exigir limpieza, si tiramos basura en la calle; esperar que lean, si nunca nos ven haciéndolo; pedir que sean excelentes estudiantes, si nosotros no seguimos aprendiendo. Sumado a todo esto, predicar con el ejemplo también te hará una mejor persona.

La alimentación
2. La mesa: un campo de batalla
La hora de la comida, sin duda el peor momento para sacar el repertorio de gritos, amenazas y chantajes a los que muchos recurren para obligar a comer a sus hijos. “Se trata de una guerra en la que ambas partes pierden” apunta la psicóloga Carolina Ruiz, “al final no se tratará de la comida, sino de tener el control. Los chicos se niegan a comer para demostrar su autonomía”. También recomienda no exagerar en este aspecto: “Es mejor permitirle comer sólo lo que satisfaga su apetito, recordemos que su estómago no es del tamaño del de un adulto”. Eso sí, sugiere dejar fuera de su alcance golosinas y alimentos procesados.

3. Tienes que comer de todo
Hace algunos años se pensaba que un niño gordo era sinónimo de uno sano. Diariamente escuchamos los peligros que acarrea el exceso de peso, como hipertensión y diabetes, entre otros, sin embargo insistimos en sobrealimentarlos “por que están creciendo”. El aumento de peso no necesariamente quiere decir que esté bien alimentado, mejor llévalo al pediatra o al nutriólogo y aclara todas tus dudas. Recuerda que nunca debes ponerlo a régimen sin supervisión médica.

4. Si no comes, no hay postre
“Los adultos solemos premiarnos con dulces y comida chatarra”, explica el psicólogo José Servín. Sin embargo, se trata de una forma de presión contraproducente, pues sólo le estaremos enseñando a valorar más los dulces que las verduras o la carne. ¿La solución? Eliminar las golosinas procesadas y en su lugar ofrecer sólo postres saludables como fruta o yogurt.

5. La cocina no es un lugar para ti
Desde luego que no lo es cuando no hay un adulto responsable que se encargue de supervisarlos. Sin embargo, los niños que están más involucrados en la preparación de sus alimentos tienden a pedir más vegetales y fruta que aquellos que no lo hacen.

Formando el intelecto
6. Ponte a leer
La lectura es un hábito que se obtiene por imitación, así que no esperes que un niño lo adquiera si tú nunca abres un libro. Es muy cierto ese consejo que escuchamos con frecuencia: hay que leer en familia al menos 20 minutos al día.

7. Eso no se hace
Muchos padres evitan hablar de sexo con sus hijos por considerarlo un tema no apto para sus inocentes cabezas. Ellos experimentan sensaciones, observan y se autoexploran, por tanto tienen muchas dudas que esperan que los adultos les resuelvan, y lo peor que podemos hacer es evadir sus preguntas, al contrario: hay que contestar de manera clara, sincera y directa. No está de sobra que busques información y libros de sexualidad dirigidos al público infantil, te sorprenderá toda la bibliografía que existe.

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