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ENE

10 reglas para ser un buen padre después del divorcio

Alberto

Autor, Conferencista e Influencer en Redes Sociales

Personalidad de Medios, Autor, Conferencista e Influencer en Redes Sociales. Sus seguidores en las redes sociales superan la impresionante cifra de 2,6 millones, lo cual lo posiciona como el locutor de radio en español número uno en seguidores en todo Estados Unidos.

PadreHija1¿Alguna vez te has preguntado por qué a algunos niños de padres divorciados les va mejor que a otros? Respetar estas 10 reglas de paternidad post-divorcio puede ser un poderoso factor de contribución al éxito de tus hijos después de un divorcio. Mantener estas reglas no solamente ayudará a tus hijos, sino que también te ayudará a ti.

1. Dale a tu hijo el regalo de no tener que escoger entre sus padres.
Pedirles a los niños que se separen de familiares agrava la pérdida que crea el divorcio. Permitirles que mantengan acceso regular a ambos grupos de abuelos, tíos, tías, primos, etc., puede contribuir a la autoestima del niño, así como a su sentido de seguridad y pertenencia.

Cuando los niños vuelven de una visita, ya sea con el otro padre o con parientes, evita las preguntas competitivas. Cada uno tiene algo diferente que ofrecer y los niños necesitan de todo eso. Ellos necesitan al padre que tiene más dinero, así como al padre que le puede ofrecer más amor. Ellos necesitan al padre que es mejor ayudando con la tarea así como al que prepara los mejores espaguetis con albóndigas.

Pedirle a un niño que elija a un padre por sobre el otro, ya sea de manera explicita o a través de mensajes sutiles, puede generar ansiedad y culpa. El no saber a quién elegir crea ansiedad. Y también miedo a la represalia por parte del padre despreciado. Ser “infiel” a uno de los padres puede generar tremendos sentimientos de culpa. Esto puede llevar a dolor y rabia en el niño, debido a la difícil elección que le han pedido realizar. Algunos niños se desconectan emocionalmente de ambos padres como una manera de hacer frente al hecho de tener que tomar una decisión. En ese escenario todos pierden.

– Acepta que el niño se beneficia de tener una relación con ambos padres. (Esto obviamente no se aplica en casos en los cuales existe cualquier tipo de riesgo de daño o abuso. En este artículo asumimos que si ese tipo de protección es requerida, fue obtenida en la corte).

– Permítele al niño disfrutar de lo que cada padre tiene para ofrecer sin hacerlo sentir culpable.

2. Abstente de hablar mal de tu ex frente a tu hijo.
Es tentador. Tu matrimonio no funcionó como querías. Puede ser que te sientas dañado/a, decepcionado/a y enojado/a. Pero recuerda, tú eres el adulto. Los niños necesitan respetar a sus padres. Los ayuda a respetar a la autoridad en general, y a desarrollar autorespeto. Cuando eres crítico con tu ex cónyuge, le estás enseñando a tu hijo a ser crítico y juicioso. Incluso si los comentarios sarcásticos, amargos y dañinos eran una marca en tu matrimonio, deshazte de ellos en tu realidad post-divorcio.

Incluso si tu cónyuge te habla mal, no respondas. Eso solamente baja el nivel de respeto de tu hijo por ti. Puede ser que sientas que si no te “defiendes” tu hijo va a pensar peor de ti. Pero en realidad, son las peleas continuas las que erosionan el respeto que tu hijo siente por ti.

Existe otra razón egoísta para no hablar mal de tu cónyuge anterior. Si alguien habla mal de alguien que tú amas, ¿qué haces? Generalmente, uno corre a defenderlo, incluso si sospechas que está mal. Cuando tú atacas a tu ex, estás forzando a tu hijo a salir en defensa de él/ella, incluso si eso está solamente en su mente.

El habla negativa socava la confianza de tu hijo en ti, así como en la persona sobre la cual estás hablando. Incluso puede afectar su capacidad de confiar en adultos en general. Sé cuidadoso de no transmitirle a tu hijo el mensaje de que todos los miembros del género de tu ex cónyuge son malos, particularmente a un niño de ese mismo género.

– Protege a tu hijo proactivamente para que no tenga que escuchar un habla dañina.

– Comprométete a respetar el mejor interés de tu hijo. Independientemente de lo que haga tú ex.

3. Evítale los detalles a tu hijo
Compartir demasiada información sobre cuán difícil se ha tornado la vida, solamente confunde y agobia al niño. Darle a tu niño demasiada información puede ser una sutil manera (o no tan sutil) de pedirles ayuda. En vez de entrar en detalles sobre la poca cantidad de dinero que hay en tu cuenta, apégate a un simple “ahora tenemos que ser inteligentes sobre cómo gastamos nuestro dinero”. En tu rol de adulto, tendrás que encontrar la mejor manera de pagar las cuentas. Incluso si eso significa empezar a trabajar, tomar un préstamo, o pedirle a alguien que te ayude financieramente hasta que puedas hacer los cambios necesarios. Esa no es la responsabilidad de tu hijo.

Recuerda que todos los cambios y temas que te están dando problemas probablemente también les están dando problemas a ellos. Si les haces sentir que tú no eres capaz de manejarlos, ellos pierden su sentido de seguridad. Ellos necesitan que estés ahí para ellos; no los hagas sentir que, además de todo lo que están atravesando, ellos son los que tienen que estar ahí para los adultos en sus vidas.

Toma precauciones y cuando llames a tu abogado o a algún amigo para desahogarte sobre tu ex, hazlo en un momento y en un lugar en el que tus hijos no puedan escuchar.

– Evítale a tus hijos los detalles de las dificultades que ha creado el divorcio. Ellos tienen sus propias dificultades con las que lidiar.

– Cuando te desahogues, preocúpate que tus hijos no te escuchen.

4. No hagas de tu hijo el mensajero
Hay muchos medios de comunicación para ex parejas. Algunos eligen hablar por teléfono, otros por mensajes de texto o email, y también hay quienes se comunican a través de sus abogados. Todas estas formas funcionan. Pero utilizar a los niños como el “cartero” entre los dos padres no funciona.

“¡Dile a tu padre que no tenemos nada que comer!” “¡Dile a tu madre que yo tampoco!”. Este tipo de intercambios comunican un fuerte mensaje de inseguridad y vulnerabilidad a los hijos. Los hace preguntarse, “si ninguna de las dos personas a las que yo acudo para mis necesidades básicas tienen algo, ¿qué pasará conmigo?”. Tu rol como padre es proteger a tu hijo, no colocarlo en medio de dos bandos en conflicto. Los niños tienen mucha dificultad para separar las palabras y las expresiones faciales, y el hecho de que no estén dirigidas a ellos, especialmente si van dirigidas a alguien que ellos quieren.

– Elige un método de comunicación sano con tu cónyuge anterior que no mantenga a tu hijo en el medio.

– Herir a tu cónyuge “por medio” de tu hijo no es nada más que herir a tu hijo.

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