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27

May

¿El pesimismo es realmente malo para ti?

Por: Edith Gomez.- El vaso puede estar completamente lleno, o por la mitad, dependiendo de cómo percibas la vida – o con qué pie te levantes por las mañanas. ¿Pero puede el optimismo o el pesimismo afectar a tu salud?

Ha sido tema de discusión por muchos años, y el problema ha engendrado un sinfín de autoayudas de cómo ser “positivo”, especialmente cuando se está en una situación difícil, como una enfermedad. Pero la evidencia científica que apoya dicha disposición es contenciosa, contradictoria y controversial.

Los últimos estudios vienen de Finlandia, una tierra que poco se caracteriza por su alegría de vivir. La conclusión de este estudio, publicado en BMC Public Health, encontró que el pesimismo estaba asociado con un incremento en el riesgo de muerte por enfermedad coronaria.

De los 121 hombres y mujeres finlandeses que han muerto por enfermedad coronaria durante los 11 años que duró el estudio – con un total de 2.267 participantes – los investigadores encontraron una preponderancia significativa de pesimismo cuando comenzó el estudio. Comparando los cuartiles superiores e inferiores, la gente en el cuartil superior para el pesimismo tuvo un puntaje de 2.2 más de riesgo de morir por enfermedad coronaria que aquellos que estaban en el cuartil inferior.

Parecía que sustentaba la idea de que el optimismo es bueno para ti. ¡Pero espera! Hay algo a tomar en cuenta – porque los investigadores también miraron el optimismo en el mismo grupo de finlandeses con edades medias y fallaron en encontrar alguna asociación con una reducción de riesgo de enfermedad coronaria. ¿Entonces qué ocurre?

Bueno, uno de los problemas en estudios anteriores de pesimismo y optimismo es que las dos actitudes han sido tratadas como dos extremos opuesto del mismo espectro emocional. Esto produjo resultados conflictivos, según los investigadores, liderados por Mikko Pankalainen, un psiquiatra en el hospital Paijat-Hame en Lahti, al sur de Finlandia.

“La gente no debería ser categorizada como optimista o pesimista”, concluyeron los investigadores. “El pesimismo parece ser un factor de riesgo importante para muertes por enfermedades coronarias tanto en hombres como en mujeres, mientras que el optimismo no brinda protección”.

No es la primera vez que el pesimismo ha sido asociado con problemas en la salud, aunque este estudio afirma ser el primero que lo asocia negativamente con la enfermedad coronaria. “Los niveles altos de pesimismo han sido asociados previamente a factores que afectan la salud cardíaca, como inflamación, pero hay poca información de la conexión que existe entre el riesgo de muerte por enfermedad coronaria y el optimismo y pesimismo como rasgos personales”, dice Pankalainen.

Pero se debe enfatizar que estos estudios solo apuntan a una asociación, en lugar de las causas y efectos. Nadie puede afirmar que ser pesimista es causa de muerte prematura en una persona.

Los niveles se pesimismo se pueden medir “bastante fácil”, dijo Pankalainen, al solicitarle a la gente que respondiera una serie de preguntas tristes. Medir el optimismo, por otro lado, dependía de respuestas a declaraciones como “en tiempos inciertos, usualmente espero lo mejor”. Cuando llevaron a cabo el análisis estadístico de las dos variables, los investigadores no encontraron ningún enlace entre el riesgo de enfermedad coronaria y el optimismo.

Esto se planta de forma contraria a un estudio previo del optimismo, publicado en Stroke: Journal of the American Heart Association en el 2011. En este estudio se midió los niveles de optimismo en una escala de 16 puntos en un “grupo representativo” de más de 6.000 hombres y mujeres y encontraron que por cada incremento de un punto en la escala del optimismo, había un correspondiente 9% de reducción de accidentes cerebrovasculares en los dos años de duración del estudio.

“Nuestro trabajo sugiere que las personas que esperan las mejores cosas en la vida tienen una ventaja sobre la salud”, dijo el autor líder Erick Kim de la Universidad de Michigan. “El optimismo parece tener impacto rápido”.

Entonces la sugerencia aquí era que las personas optimistas tendían a proyectarse mejor que los individuos pesimistas – así que quizás seguían mejores dietas y se ejercitaban más. Sin embargo, bastante se afirma de que el optimismo puede tener un efecto físico en el cuerpo al, por ejemplo, estimular el sistema inmune.

Un estudio llevado a cabo en 124 estudiantes de leyes en los Estados Unidos en el 2010 mostró la respuesta inmune mejoraba o se debilitaba dependiendo del pesimismo u optimismo de una persona. Aunque no parece haber salida del hecho de que la mayoría de estudios muestran que ser optimista puede incrementar las posibilidades de sobrevivir al cáncer, o mejorar el bienestar de aquellos con condiciones neurodegenerativas como el Parkinson, no siempre se cumple estos para la gente positiva.

Al menos un estudio ha mostrado que las personas mayores con una perspectiva optimista de la vida tenían más posibilidades que los pesimistas de sufrir algún tipo de discapacidad dentro de la próxima década. Ser gruñón en edades avanzadas puede tener su lado bueno.

Y si eres una persona de “vaso medio lleno” que trata desesperadamente en verlo como “lleno” por tu salud, hay malas noticias que vienen de otro estudio llevado a cabo en el 2006, que muestra que aprendemos a ser positivos o negativos en la infancia. Y una de las mejores formas de predecir el optimismo de una persona es echando un vistazo a su crianza – si fue criado en una familia de buen estatus socioeconómico. ¿Quién dijo que el dinero no lo es todo?

Ahora, hablando de forma más general, la mayoría de nosotros tratamos de ser optimistas cada vez que sea posible porque nos permite llevar una vida más fácil si asumes que todo va a salir bien. Aunque, por otro lado, el pesimismo tiene sus beneficios – aunque no lo creas – y The Wall Street Journals resalta algunas de ellas.

El pesimismo suena como todo un desastre, pero tiene sus beneficios únicos. Como lo explica The Wall Street Journal: “Aquellas personas que son defensivamente pesimistas acerca de su futuro pueden ser más propensos a invertir en medidas de precaución o preparatorios, mientras que nosotros esperamos que el optimismo no esté pensando en cosas negativas”, dijo el Dr. Lang, quien destacó el estudio controlado por factores como la salud y las finanzas, pero no se probó causalidad…

Un estudio, publicado en el año 2013 en la revista de Neuropsiquiatría y Neurociencias Clínicas, evaluó la respuesta cerebral de 16 adultos de edad avanzada al procesar rostros temerosos. Las personas con un optimismo mayor tuvieron una actividad reducida en las partes del cerebro que procesan los estímulos emocionales. “Molestarse menos por el estrés puede ayudar a enfrentar las cosas”, dijo el Dr. Jeste, quien lideró el estudio. “Por otro lado, una actitud indiferente ante situaciones de peligro puede dejar a una persona poco preparada para lidiar con una situación de riesgo cuando se presenta…”

El optimismo puede ser una desventaja en condiciones de estrés. Un estudio del 2011 que involucró a 250 parejas en la revista de Personalidad y Psicología Social encontró que las personas demasiado optimistas lidiaron de forma menos efectiva con situaciones de estrés.

La mayoría de estos estudios mostraron correlación en lugar de causalidad, pero el enfoque del asunto no se trata de estadísticas sino de cómo la línea entre el pesimismo y el optimismo no es tan simple como nos gustaría creer. Es buena idea tener un equilibrio entre las dos, pero ser pesimista ciertamente no es tan malo como la gente dice ser. Solo no exageres.

Edith Gómez es editora en Gananci, apasionada del marketing digital, especializada en comunicación online. Se niega a irse a la cama cada noche sin haber aprendido algo nuevo. Le inquietan las ideas de negocio y, más aún, aportar una mirada creativa al pequeño mundo en el que vivimos. Puedes seguirla en Twitter: @edigomben

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